martes, 13 de agosto de 2013

Ruta de los Lanceros. PR-AS 172.



La ruta que hoy comentamos es circular comenzando y terminando en la iglesia prerromana de San Pedro de Nora en el concejo de Las Regueras.


 

Se supone que la iglesia de san Pedro de Nora fue edificada durante el reinado de Alfonso II el casto en el siglo IX. Su construcción es modesta a base de mampostería y sillares en las esquinas.


 

Su planta es de tipo basilical con tres naves con sus correspondientes ábsides y sus tres ventanas. Encima del ábside central se abre la cámara supraabsidial solo adcesible desde el exterior. En el lado opuesto nos encontramos con el pórtico rectangular.


 

La iglesia fue incendiada y destruida por elementos republicanos en 1936, siendo reedificada con sumo esmero por Luis Menéndez Pidal en los años cuarenta añadiendose una torre campanario al conjunto.


 

Abandonamos los exteriores de la iglesia girando hacia la izquierda para cruzar la población.


Continuamos por la carretera en ligera pendiente hasta llegar a Campanal, durante la subida disfrutamos de las vistas que nos brinda el camino.



Una vez cruzado el pueblo tomaremos una carretera a nuestra izquierda dirección Rañeces.

 

Después de rerorrer 1km nos recibe a la entrada del pueblo un lavadero conocido por La Fondona con una losa en agradecimiento del pueblo a Cesario Fdez y su esposa por sus donaciones vecinales.



Entramos en Rañeces y a la altura del edificio social salimos a nuestra izquierda para contemplar el rio a su altura.



Cruzamos el pueblo, cogemos la carretera de la izquierda hacia Tahoces para asomarnos a los meandros del rio Nora.

 

Los meandros del rio Nora fueron declarados en el 2005 lugar de importancia comunitaria (LIC) por la comision de la Comunidad Europea.



Esta declaracion tiene por objetivo preservar habitats naturales favoreciendo la flora y la fauna del lugar. Como se puede ver esto tan solo son buenas intenciones.


Sobre nuestros pasos nos volvemos a la carretera que paralela al rio nos conduce a Tahoces.


Visitamos la remodelada fuente-lavadero Mareo para despues de seguir rectos en los siguientes cruces  hasta llegar a la veiga del pueblo donde un abandonado camino lateral nos integra en la carretera hacia Picarin.



Una pista a nuestra derecha nos subira al Picu Forcon (236m) cuya cima es un caserio.



Volvemos sobre nuestros pasos a la carretera para bajar hacia el caserio de Pumeda.


A la derecha de nuestro camino sale un ramal entre castañales que nos lleva al Molino de Casa Quilo en Picarin.


Restaurado por su propietaria, Maria Villar, tiene dos molares estando en funcionamiento para preservar la memoria de su abuelo, todo un ejemplo...


Cruzamos el rio Andallon para subir por una desaparecida senda comida por los matorrales.


Furtivamente llegamos a la localidad de Ania famosa por Cueva Oscura, prehistorico emplazamiento que por su supuesta dificultad de acceso no es visitable.



Atravesamos el pueblo entre imponentes caserios y conservados horreos como el de Ca'Bernaldo hasta la altura del bebedero donde tomamos una senda a su izquierda frente un area recreativa. Aqui se coincide con otras rutas.



La senda entre fincas ganaderas y carbayos nos conduce hasta la localidad de Andallon.


Andallon fue parroquia independiente con referencias a su capilla desde el siglo XIII.


La carretera en suave ascenso nos llevara hasta otro importante nucleo del concejo: Valsera.



Su templo parroquial esta dedicado a Fatima que sustituye al de Santa Maria del siglo XV.



Tras una breve parada continuamos por la carretera de Peñaflor hasta El Escamplero.



A nuestra derecha dejamos el albergue de Casa Nueva para continuar por la carretera de Escamplero-Rañeces que encontraremos 300m mas adelante.


El resto del camino es cuesta abajo hasta Rañeces entre caseríos y alguna urbanización sin terminar debido a la crisis del ladrillo.


Llegamos a Rañeces junto delante del centro social, giramos a la izquierda por el camino ya recorrido al inicio de la ruta.


El resto de camino ya es conocido, bonita ruta estropeada por la dejadez institucional.